OCTUBRE: Guarapo para Sanar el Catarro

MES: OCTUBRE
TEMAVoz y Memoria: Contar para Sanar
AUTORA: Dayanara Burgos
“Al que madruga, Dios lo ayuda"
El “guarapo pa´l catarro”, el que prepara mi abuela Olga I. Abram Pérez, mamá, como le decimos sus nietos y bisnietos, siempre nos sana.
Mamá cuida de nosotras con este guarapo, preparado con ingredientes que ella misma cultiva agro ecológicamente en su patio. Es una receta heredada de las mujeres de la familia, generación tras generación, con un valor sanador inconmensurable. ¿Cómo mides el valor del amor de abuela?
Para preparar el guarapo se necesita: sábila, limón, hojas nuevas de guanábana, cebolla, miel de abeja, jengibre, cúrcuma, canela entera, clavos de olor y limoncillo.
Instrucciones:
Primero hervir 5 hojas nuevas de guanábana, 7 clavos, 2 palitos de canela partidos en pedazos pequeños, 2 hojas de limoncillo y un trozo de jengibre machacado.
En una licuadora, moler la pulpa de una penca de sábila, ¼ de cebolla y un pedazo de cúrcuma, debes agregarle un poco del líquido de lo hervido. Luego, echar ambas mezclas en un envase de vidrio, agregar ½ taza de miel, exprimir un limón y mezclar.
Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego guardar en nevera.
Cómo consumir:
Se debe tomar una onza del guarapo tres veces al día, para eliminar tos, estornudos, fiebre, dolor de cabeza, cuerpo y garganta, ronquera, mucosidad, y congestión.
La tierra es nuestra mayor riqueza, y las plantas nuestra medicina. Agradecimiento siempre a nuestras ancestras.

Conoce a la autora
Dayanara Burgos
(Puerto Rico)
Agrónoma y educadora de profesión, agricultora de corazón. Fundadora de Entre Raíces, una finca dedicada al cultivo de microgreens y flores comestibles, ha hecho de la tierra su maestra y de las plantas su medicina.
Compartir conocimientos agrícolas, enseñar a otros a sembrar y vivir en armonía con la naturaleza son valores que definen su andar. En cada semilla encuentra una historia, y en cada cosecha una lección de paciencia y esperanza.
Convencida del poder sanador de la tierra y sus ciclos, vive con gratitud la certeza de que cultivar no es solo producir alimento, sino también curar, reconectar y florecer desde adentro.


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